La vista gorda con el Ramadán en la calle contrasta con el celo policial ante una misa en Madrid

redactor
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El rezo musulmán en la calle de un imán con los altavoces a todo volumen a pesar del confinamiento y con varios fieles en la vía pública observando ante la pasividad de la Policía Local. En el otro extremo, una misa católica oficiada por un sacerdote en la propiedad de su parroquia con dos altavoces que es clausurada por dos agentes que le piden su documentación. Dos actitudes radicalmente opuestas las que se han vivido estos días en Cataluña y Madrid.

OKDIARIO publicó la semana pasada un vídeo en el que la Policía Local de El Vendrell (Tarragona) permitía un rezo musulmán en plena vía pública en pleno de estado de alarma por el coronavirus. Varios fieles también salieron a la calle para seguir esta ceremonia religiosa. El Ayuntamiento de la localidad, gobernada por el PSC, aseguró en un comunicado que «la concentración de personas en la calle no estaba autorizada». Sin embargo, fuentes municipales aseguraron que el alcalde, el socialista Kenneth Martínez, sí que tenía en conocimiento esta plegaria que realizó el imán en plena calle.
Los agentes se defendieron a través de un comunicado en el que señalaron que «vista la desproporción existente entre el número de concentrados y el número de agentes no pudimos hacer otra cosa que garantizar la seguridad del tráfico en la vía«. «Se ha levantado acta de los hechos e identificado el organizador. Estamos trabajando con las imágenes para identificar las personas que contravinieron lo establecido en el real decreto (de alarma) y proceder en consecuencia», añadió la Policía Local.
La actitud de pasividad de los agentes policiales contrasta con la misa que se celebró hace unos días en la Parroquia de San Jenaro en Madrid. El párroco se encontraba oficiando en el exterior de la parroquia con altavoces junto a sus ayudantes y en directo por la señal de su canal de Youtube. Dos agentes de la Policía Municipal interrumpieron el acto para pedir la documentación al sacerdote y a sus ayudantes para sancionarles. Sin embargo, el párroco se defendió alegando que el artículo 11 del Real Decreto del estado de alarma del pasado 14 de marzo le amparaba.

Este artículo señala que «la asistencia a los lugares de culto y a las ceremonias civiles y religiosas, incluidas las fúnebres, se condicionan a la adopción de medidas organizativas consistentes en evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de, al menos, un metro».

Por su parte, los agentes de la Policía Municipal alegaron para sancionar que la plegaria se estaba realizando con altavoces a todo volumen y que varios ciudadanos se empezaron a aglomerar en las cercanías de la parroquía.

Fuente: OKDIARIO

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