El Ministerio de Exteriores felicita el Ramadán a los musulmanes en plena pandemia y la gente, harta, se les echa encima: «¡Y feliz Pascua!»

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El Ministerio de Exteriores no ha tenido mejor ocurrencia que felicitar el Ramadán «a todos nuestros amigos musulmanes» en plena pandemia y la gente, ya muy harta, se les ha echado encima en redes.

«En su comienzo atípico este año, saludamos a los miles de ciudadanos que celebran desde hoy, en #España y el mundo, este periodo central de su fe», decía el Twitter oficial del ministerio que dirige Arancha González Laya.

¿A qué espera Monseñor Omella para celebrar una misa funeral en la Sagrada Familia por los 22.157 españoles muertos por coronavirus?

Mientras el Gobierno de Sánchez sigue dejando a los cristianos de lado, ya que ha sido incapaz de felicitarles la Pascua, los focos se ponen sobre la plana mayor de la Conferencia Episcopal, que brilla por su inacción.

Están donde acostumbran los señores obispos: con el que manda.

Y si el Gobierno socialcomunista quiere que la tragedia del coronavirus, que ha segado ya oficialmente en España 22.157 vidas, aparezca como un ‘guateque de balcones‘ sin cadáveres ni dolor, no van a ser los eminentísimos, excelentísimos y reverendísimos prelados quienes le estropeen la fiesta a Pedro Sánchez con un luto.

Aquí no se honra a los muertos, ni se ponen banderas a media asta por orden gubernativa y, otra vez, Francia nos da una lección que no se debería olvidar jamás.

Mientras en España, el cardenal que preside la Conferencia Episcopal o los obispos que conforman la cúpula de la Iglesia católica, han sido incapaces de celebrar siquiera una misa a puerta cerrada por los muertos por coronavirus, en el país vecino, Michel Aupetit ha mandado a todos los galos «un mensaje de esperanza«, desde la catedral de Notre-Dame, a pocos días de cumplirse el primer aniversario del incendio.

El arzobispo de París ofreció el pasado 10 de abril de 2020, en ‘petit comité‘, una misa solemne desde la famosa catedral.

Monseñor Aupetit tuvo que acceder al edificio con un casco de obra por motivos de seguridad, ya que las labores de construcción del inmueble aún no han terminado.

En España, ¿a qué espera el cardenal Juan José Omella para irse al templo de la Sagrada Familia y allí, con las cámaras de 13TV, que es suya, y los micrófonos de la Cadena COPE, retransmitiendo en directo, celebrar una misa-funeral solemne por las decenas de miles de españoles fallecidos víctimas de esta pandemia?

El ejemplo, a puerta cerrada y con estrictas medidas de seguridad y sanitarias, ya lo tienen en el país vecino.

Y contando con la ventaja de ser replicada en los potentes altavoces de los que goza la Conferencia Episcopal: COPE y 13TV.

Ante esta innación, que abochorna a todos los católicos españoles, es urgente que Omella, presidente de la Conferencia Episcopal, asuma sus responsabilidades.

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